viernes, 31 de octubre de 2014

EL EFECTO INVERNADERO

Nuestra atmósfera actúa como una capa protectora y transparente en torno a la Tierra: deja ingresar gran parte de la luz solar y retiene el calor. La superficie terrestre absorbe una parte de esta radiación y emite otra parte, pero no lo hace como luz visible sino como luz Infrarroja (IR). Parte de esta luz IR (calor) la capta la atmósfera y atrapa el calor. Sin ella, la temperatura media en la superficie de la Tierra sería de -18 °C en lugar de los actuales 15 °C.

El “Efecto Invernadero” es el fenómeno por el cual ciertos gases de la atmósfera retienen parte de la energía que emite la Tierra, produciendo (a escala planetaria) un efecto similar al que se observa en un invernadero. La cantidad de calor retenida depende de los captores de calor o gases de efecto invernadero (GEI) que, como el cristal del invernadero, dejan pasar la luz visible y algo de UV pero muy poco a la luz IR. Los principales GEI son: el vapor de agua (H2O), el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), el ozono (O3) y los cloro-flúor-carbonos (CFC’s).

En 1824 Joseph Fourier fue el primero en emplear la analogía del invernadero al considerar que la Tierra se mantiene templada porque la atmósfera retiene el calor como si estuviera bajo un cristal. En 1859 John Tyndall descubrió que el CO2, el metano y el vapor de agua bloquean la radiación IR. En 1896 Svante Arrhenius, calculó que si se duplica la cantidad de CO2 de la atmósfera, la temperatura subiría 5 a 6 °C.


El mayor captador de calor es el vapor de agua, pero su concentración en la atmósfera es alta (1-5 %) y casi no es afectada por las actividades humanas. Por el contrario, la concentración de CO2 en la atmósfera es pequeña (0,036 %) y gran parte de ella procede de las actividades humanas. Aunque las moléculas de CFC’s, de CH4 y de N2O captan mucho más calor por molécula que el CO2, la aportación mucho mayor de éste determina que sea el CO2 el GEI antropógeno más importante y representa un 75 % del total de emisiones.

El nivel de CO2 ha permanecido casi constante durante los últimos 10 mil años pero, a partir de la Revolución Industrial, ha empezado a aumentar. Así, en 1750 (nivel pre-industrial) era de 280 ppm (partes por millón), en 1997 de 364 ppm, el 2005 de 379 ppm y se calcula que continuará creciendo. Se estima que dos tercios de sus emisiones proceden de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), mientras que el tercio restante procede del cambio de utilización del suelo (como la deforestación). La mayor parte de CO2 lo absorben los océanos o lo utilizan las plantas para la fotosíntesis; sin embargo, en la actualidad la cantidad de CO2 generado es mucho mayor que lo que se puede absorber o utilizar.

En las últimas décadas, el sustancial aumento de los GEI ha incrementado el efecto invernadero de la tierra, aumentando su temperatura (calentamiento global) y afectando el clima del planeta (Cambio Climático). La temperatura media de la superficie de la Tierra ha variado considerablemente a lo largo del tiempo. Desde 1860 (al iniciarse las mediciones), ha aumentado 0,3 a 0,6 °C y la mayor parte de este aumento se ha producido desde 1946.

Los signos posibles del calentamiento global son: 1) fusión de casquetes polares y retirada creciente de los glaciares, 2) aumento del nivel de los mares, 3) migraciones hacia el norte de árboles y peces de clima cálido, 4) propagación de algunas enfermedades tropicales y 5) escasez de agua, alimentos y recursos energéticos. El Cambio Climático es un problema planetario porque todos los países contribuyen, en diferente medida, a la emisión de GEI y todos serán afectados por ello, pero los países en desarrollo son más vulnerables ya que, a menudo, dependen de actividades sensibles al clima (agricultura) y no disponen de dinero para aliviar sus consecuencias.

En 1988, las NNUU crearon el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (PICC), que agrupa a unos 2500 expertos mundiales en clima, con el objetivo de asesorar a los gobiernos sobre los problemas climáticos y de recopilar las investigaciones científicas en informes periódicos de evaluación. A raíz del primer informe de evaluación (1990), la Asamblea General de las NNUU decidió preparar la Convención Marco sobre el Cambio Climático que se firmó en 1992, con el objetivo de lograr la estabilización de las concentraciones de GEI en la atmósfera a un nivel que no afecte el sistema climático, que no amenace la producción de alimentos y que el desarrollo económico prosiga en forma sostenible. También se solicitó que los países firmantes hagan inventarios precisos y periódicos sobre las emisiones de GEI. En 1997 los gobiernos aprobaron el Protocolo de Kyoto que compromete a los países industrializados a reducir sus emisiones de GEI y se fijaron metas para ello. En el cuarto informe de evaluación (2007) confirman las predicciones sobre el aumento del promedio mundial de la temperatura del aire y del océano y sus consecuencias climáticas. Posteriores Conferencias (Copenhague 2009, Cancún 2010) han logrado acuerdos que incluyen a 193 países.

BIBLIOGRAFÍA

Q.F. JUAN JOSÉ LEÓN CAM <jjleon@lamolina.edu.pe>
Departamento de Química. Universidad Nacional Agraria La Molina. PERÚ.