martes, 31 de mayo de 2011

CABELLO: ¿ONDULADO O LACIO?

Las funciones del pelo en el ser humano son predominantemente las de carácter psicológico y social. Desde la antigüedad, los seres humanos han  experimentado con el cabello: los asirios y romanos lo rizaban con fierros calientes, mientras que los egipcios usaban pesadas pelucas negras, habiéndose encontrado vestigios de una planta llamada “henna” (Lawsonia inermis) en el cabello de algunas momias, existiendo la posibilidad de haber sido utilizado como tinte o acondicionador natural. El cabello, entonces, habría tenido más bien una connotación de belleza.

El pelo está formado por queratina, una proteína fibrosa, insoluble en agua, que cumple una función estructural. Las cadenas de queratina están paralelas, como los alambres de un cable y se mantienen unidas por medio de enlaces químicos, que pueden ser: puentes de hidrógeno, salinos y/o enlaces disulfuro. El aminoácido que predomina en la queratina es la cisteína, aminoácido azufrado que propicia la formación de enlaces disulfuro.
Los enlaces puente de hidrógeno y salinos son enlaces débiles por lo que el agua puede romperlos de forma temporal; es por eso que para acomodar una cabellera rebelde o probar un nuevo peinado, tenemos que humedecer el pelo. Con la humedad, estos  enlaces se separan y, posteriormente, al eliminar el agua por evaporación, dichos enlaces vuelven a formarse, pero entre secciones diferentes de las fibras del pelo, manteniéndolo tal y como lo deseamos.

Por el contrario, los enlaces entre los átomos de azufre de la cisteína (“enlaces disulfuro”) son fuertes, no se rompen por la sola presencia del agua y su ubicación es lo que determina la forma natural de nuestro cabello. Si los enlaces disulfuro se dan entre cadenas paralelas de queratina, éstas se mantienen alineadas y tendremos un cabello lacio; si los enlaces disulfuro se dan de forma diagonal, las fibras de queratina forman una especie de espiral y el cabello será rizado. La forma en que se enlazan los átomos de azufre en la queratina está determinada por la información contenida en nuestros genes.


El pelo emerge de unos sacos microscópicos o folículos que se encuentran en la dermis o capa interna de la piel. Cada hebra de pelo está formada por dos secciones concéntricas: la cutícula (capa externa), sirve como protección y está formada de células muertas que se sobreponen; el córtex constituye la capa interna y contiene los pigmentos (que dan color al pelo) y la mayor parte de la queratina (que le da forma).

Los tratamientos “permanentes” para rizar o laciar el pelo se basan en la ruptura, reorganización y formación de nuevos enlaces disulfuro. La mayoría de estos tratamientos consisten en una loción rizadora o laciadora y un agente neutralizador. La loción rizadora contiene hidróxido de amonio (que rompe la cutícula para que la solución penetre fácilmente) y tioglicolato de amonio (rompe los enlaces disulfuro separando las cadenas de queratina). El olor característico de las permanentes es una combinación del olor del amoniaco y el olor a huevo podrido de los compuestos de azufre.


Una vez separadas las cadenas de queratina, el pelo está listo para ser modificado: se enrolla en ruleros (para ondularlo), o se cepilla intensamente (para laciarlo). Modificada la forma del cabello, es tiempo de revertir la reacción y formar otra vez los enlaces disulfuro pero ahora en su nueva posición. Primero se retira el tioglicolato de amonio (con agua) y se aplica la solución neutralizadora (peróxido de hidrógeno o agua oxigenada), para volver a formar los enlaces disulfuro entre las cadenas de queratina. Finalmente, el cabello se enjuaga y al secarse se restablecen los enlaces de hidrógeno y los puentes salinos. El pelo vuelve a ser fuerte, pero ahora tiene una apariencia muy diferente gracias a la nueva posición de sus enlaces disulfuro.



Otro aspecto de importancia es el valor de pH. El cabello tiene su resistencia máxima y luce más brillante a un pH entre 4 y 6, pues en estos valores de pH, tanto los puentes de hidrógeno como los enlaces salinos se rompen temporalmente, pero los enlaces disulfuro permanecen, manteniendo la cutícula del pelo ordenada. Esto permite que la luz se refleje de manera uniforme y el pelo luzca brillante.

La grasa secretada por las glándulas sebáceas del cuero cabelludo, además de dar brillo al cabello, cubre su superficie o cutícula, evitando la pérdida de humedad interna. Sin embargo, el exceso de sebo atrae el polvo, lo que origina que el pelo se vea sucio y opaco. El detergente que contiene un buen champú, actúa como agente limpiador y debe retirar el exceso de grasa dejando justo la necesaria para que el cabello no se deshidrate. Cuando el champú es ligeramente alcalino (pH de 8,5), los enlaces de azufre pueden romperse y la superficie externa del cabello se vuelve áspera. Esto impide que la luz se refleje uniformemente y el cabello se ve opaco. El detergente contenido en la mayor parte de los champús deja el pelo ligeramente alcalino por lo que se recomienda el uso de enjuagues y acondicionadores, productos que contienen ácidos débiles que restablecen el pH del pelo a su valor normal, además de aceites que evitan la deshidratación y proporcionan mayor brillo.

Bibliografia
León Cam, Juan José. Introducción a la Química Orgánica. 225-232 (2011).


MSc. Cecilia Nieto Aravena <cnieto @ lamolina.ecu.pe>
Departamento de Química. U. Nacional Agraria La Molina.

martes, 24 de mayo de 2011

ANTÚNEZ DE MAYOLO Y EL ELEMENTO NEUTRO

Es verdad que en la inmensidad de los horizontes científicos hay ramas de la ciencia que luego de haber nacido se van haciendo cada vez más fuertes e independientes hasta llegar a tener una vida científica propia y a veces divergente; sin embargo, las líneas que separan a las ciencias centrales de la vida como son la Química, la Biología y la Física, se van haciendo cada vez más tenues, en tanto se hacen más nanoscópicas. Así, para el entendimiento del átomo, la Física y la Química, lejos de ser divergentes son complementarias, apuntan hacia una misma dirección y se confunden, pues, tanto físicos como químicos, dan mucha atención a los electrones, protones y neutrones, entre otras partículas sub-atómicas. Tal vez ésta sea la causa de las paradojas en los quehaceres científicos de algunas personalidades de la ciencia, como fue el caso del químico Luis Pasteur, quien tuvo sus glorias en la Microbiología; o de Isaac Newton que tuvo sus lauros en las Matemáticas, el Cálculo y en lo que hoy llamamos Física Newtoniana, aún cuando su verdadera pasión fue la Química y, en nuestro país, el caso de Santiago Antúnez de Mayolo, a quien se le recuerda y reconoce por las centrales hidroeléctricas del Mantaro o del Cañón del Pato; pero no porque él concibiera, antes que ningún otro científico, la existencia del “elemento neutro de los átomos”, esa partícula sub-atómica que ahora recibe el nombre de neutrón.

Santiago Ángel de la Paz Antúnez de Mayolo Gomero nació en Huacllán, distrito de la provincia de Aija, en el departamento de Ancash, un 10 de enero de 1887. Desde pequeño se distinguió por su inteligencia y perseverancia. Sus estudios primarios los realizó en Aija. La secundaria la inició en Huaraz, para luego terminarla en el colegio Nuestra Señora de Guadalupe en Lima, graduándose en 1904, junto con otros grandes intelectuales de su tiempo, como Abraham Valdelomar. En 1905 ingresó a estudiar Matemáticas a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y conoció a Federico Villarreal, quien le inculcó el interés por la Física. Dos años después de su ingreso, se graduó como Bachiller en Ciencias con una tesis sobre el mejor lugar para partir un átomo. Poco después de su graduación se convertiría en el primer latinoamericano en matricularse en la Universidad de Grenoble, Francia. En el Instituto Electrónico de dicha universidad se tituló de ingeniero electroquímico en 1910, luego de lo cual viajó a Suiza, Austria, Dinamarca, Suecia, Noruega y Gran Bretaña; siempre observando sus tecnologías, pues, amante de su patria, tenía la idea de aplicarlas en el Perú.

Durante su estancia en la Universidad de Columbia, Nueva York, conoció a una dama noruega llamada Lucie Rynning, con quien se casó. Ya en el Perú, en 1913 se unió a la Compañía Hidroeléctrica Cañón del Pato, donde iniciaría una línea de trabajo por la que después sería reconocido en el Perú y el extranjero: el desarrollo de centrales hidroeléctricas, entre las que destacan la del Cañón del Pato, la de Machu Picchu y, sobre todo, la del Mantaro, que lleva su nombre. Sin embargo, como hombre de ciencias, nunca dejó de estudiar. A lo largo de su vida presentó diversos estudios científicos incluyendo hidráulica, arqueología y petróleo. En 1923 se doctoró en Ciencia Matemática en la UNMSM con una tesis acerca de la "Teoría cinética del potencial newtoniano y algunas aplicaciones físicas" trabajo en el que demostró sus cualidades de hombre con una inteligencia y capacidad poco comunes. Lo mismo puede decirse acerca de su "Teoría electromecánica de la luz y sus relaciones con la teoría electromecánica de Maxwel y la teoría de los quanta”.

En 1924, presentó su "Hipótesis sobre la constitución de la materia" en el Tercer Congreso Científico Panamericano en Lima, en la que propuso la existencia de un "elemento neutro" en la composición del átomo. Ocho años más tarde, el inglés James Chadwick, mediante pruebas en el laboratorio, confirmó la existencia de ese elemento neutro, hecho por el cual actualmente se le atribuye el descubrimiento del neutrón. La gloria se la llevó Inglaterra y por esto Chadwick obtuvo la Medalla Hughes de la Royal Society en 1932 y el Premio Nobel de Física en 1935. El Perú y Antúnez de Mayolo quedaron postergados. Actualmente en ninguna obra especializada sobre el neutrón se menciona la predicción de Santiago Antúnez de Mayolo; ni siquiera en la obra Historia del Neutrón de Donald J. Hughes. Tal vez por esto, el 27 de setiembre de 1934, durante una conferencia en la Academia de Medicina en Lima, el mismo Antúnez de Mayolo, haciendo referencia al descubrimiento del neutrón, dijo lo siguiente: “Hace justamente diez años, cuando se creía que el protón era solo un corpúsculo de electricidad positiva de igual carga pero de signo contrario a la del electrón, sostuvimos, ante el Tercer Congreso Científico Panamericano, reunido en Lima, que tal concepto era erróneo; y que para la formación de cualquier clase de corpúsculos eléctricos había la necesidad de considerar un tercer elemento, distinto de las electricidades, elemento fundamental al que denominamos neutro.” Luego añadió: “Sostuvimos, pues, que sirviendo de núcleo al protón, había el elemento neutro y que la parte más importante de la masa del protón era debida a la masa de su núcleo de neutro”.

Antúnez de Mayolo fue un científico visionario, predijo, asimismo, la presencia del electrón positivo en los rayos cósmicos poco antes de que el norteamericano Carl Anderson (que lo llamó positrón) lo demostrara en el laboratorio. Para presentar este trabajo en la Academia de Ciencias de París (vitrina de las investigaciones científicas en ese tiempo) pidió ayuda al dictador Sánchez Cerro y, por supuesto, éste le negó un pasaje. Sin embargo, logró enviarlo gracias a Francisco García Calderón que ocupaba un cargo de gobierno en aquel entonces. Por su magnífico esfuerzo, recibió condecoraciones de Francia, Italia y, por supuesto, del Perú. Este hombre sencillo murió en Lima, el 20 de abril de 1967 y fue sepultado con honores de ministro de Estado. Hoy a 44 años de su muerte, es propicio tener en cuenta  lo que Don Quijote de la Mancha le dijo a Sancho: “ten presente Sancho que el segundo lugar es el de verdadero mérito, porque el primer lugar casi siempre es de favor…”.

BIBLIOGRAFÍA
http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/publicaciones/editor/v02_n4/santiago2.htm
http://marcinchains.wordpress.com/2010/08/31/santiago-antunez-de-mayolo-considerado-el-peruano-mas-inteligente-de-todos-los-tiempos/


Mg. Fermín H. Arévalo Ortiz <fharevalo @ hotmail.com>
Dpto. de Química.- Universidad Nacional Agraria La Molina.

lunes, 16 de mayo de 2011

EDULCORANTES: ¿DULCE HISTORIA?

El hombre ha buscado moléculas muy bajas en calorías, que tengan sabor dulce, para que reemplacen a la sacarosa y puedan ser usadas por personas con problemas de peso o que no pueden consumir azúcares por sufrir de enfermedades como la diabetes.

La sacarina, el más antiguo de los edulcorantes sintéticos, es unas 300 veces más dulce que la sacarosa, aunque deja un resabio metálico. Es muy estable al calor y se usa su sal sódica por su mayor solubilidad en agua. Fue descubierta en forma casual en 1879. Constantin Fahlberg, químico alemán, que hacía una pasantía en el laboratorio de Ira Remsem (Universidad John Hopkins), se percató del inusual sabor dulce de sus alimentos después de trabajar en el laboratorio. Dicho sabor fue atribuido a una sustancia remanente en los dedos de Fahlberg luego de sus ensayos sobre oxidación del tolueno y que finalmente denominaron sacarina (del latín saccharum, azúcar).

El hallazgo fue publicado conjuntamente por Fahlberg y Remsem en 1880 en el American Chemical Journal y 4 años después fue patentado sólo por Fahlberg, lo que causó una gran controversia entre ambos científicos. Lo más curioso fue que Remsem no cuestionó el beneficio económico que su colega obtendría con el descubrimiento de ambos, lo que lo indignó fue que éste tratara de quitarle el mérito en la hazaña. Por su bajo costo de producción, rápidamente se empezó a producir en forma comercial y su primer uso industrial fue en una conocida bebida gaseosa (1901). Paralelamente, los médicos empezaron a restringir el consumo excesivo de azúcar a pacientes con diabetes y obesidad. Fue ampliamente usada en ambas guerras mundiales, para endulzar los alimentos de las tropas cuando escaseaba el azúcar. Incluso fue calificada por la FDA como sustancia GRAS (del inglés “Generalmente reconocido como seguro”). En 1977, luego de varias acusaciones (de producir cáncer en ratones) y de exhaustivos estudios, la Food and Drug Administration (FDA), había decidido prohibir su uso pero la opinión pública, entre ellas la de asociaciones de diabéticos, solicitaron una moratoria porque era el único edulcorante no calórico en el mercado.


En su reemplazo, surgieron los “ciclamatos” (sales sódicas y cálcicas del ácido ciclohexil-sulfámico), que son unas 30 veces más dulces que la sacarosa. La F.D.A. proscribió su uso al demostrarse que causan cáncer a la vejiga de ratas de experimentación. Luego surgieron el aspartame, el acesulfame de potasio y derivados semi-sintéticos de azúcares naturales (manitol, sorbitol, etc.).

En 1991 la FDA levantó la prohibición de la sacarina y actualmente en más de 90 países su uso está aprobado por los organismos regulatorios más representativos como el Comité Conjunto de Expertos en Aditivos Alimentarios de la FAO y OMS (JECFA), el Comité Científico de Alimentos (SCF) de la Comisión Europea y la Autoridad Europea de Inocuidad Alimentaria (EFSA).

El aspartame fue sintetizado por Schlatter en 1965 y su uso en USA fue autorizado en 1983. Está formado por dos aminoácidos: ácido aspártico y fenil-alanina bajo la forma de éster metílico. Es 200 veces más dulce que la glucosa y, a pesar de ser un edulcorante casi natural, también tiene efectos secundarios: se ha comprobado que produce problemas cerebrales en monos.


En 1976 se obtuvo la sucralosa, un edulcorante semi-sintético, preparado a partir de la sacarosa por sustitución de 3 hidroxilos por átomos de cloro y la modificación del carbono 4 de su unidad de glucosa transformándola en galactosa. Es unas 400-800 veces más dulce que la sacarosa, acalórico, muy soluble en agua, de gran estabilidad en un amplio rango de pH y temperatura, no tiene efectos dañinos y se elimina por la orina sin metabolizar.

Desde la época precolombina, los paraguayos usan una planta llamada “hieba dulce” (Stevia rebaudiana) para endulzar el mate y otras infusiones. Sus hojas son 10 a 15 veces más dulces que el azúcar común. En 1931 los franceses Bridel y Lavieille aislaron los responsables del sabor dulce, que llamaron esteviósidos y rebaudiósidos y son unas 300 veces más dulces que el azúcar. Tanto las hojas secas como sus extractos y los compuestos aislados de ellos, se emplean como edulcorantes. En 1991, un controvertido e injustificado fallo de la FDA prohibió su venta en USA. En 1995 se revirtió el fallo y desde entonces se permite su comercialización.

Muchos de los edulcorantes son inseguros o potencialmente peligrosos para la salud, por lo que deben consumirse con precaución. Muchas veces los resultados experimentales han sido objetados porque las dosis utilizadas con las ratas de experimentación fueron tan extremadamente altas (en comparación con el peso del animal) que es imposible que alguna persona consuma una dosis equivalente.

BIBLIOGRAFÍA
1. Marlene Miyashiro Guima en ADITIVOS ALIMENTARIOS, de Teresa Blanco de Alvarado-Ortiz y Carlos Alvarado-Ortiz. Edit. Realidades S.A., 2006. Perú.

2.    Badui Dergal, Salvador (2006). Química de los alimentos.- 4º Edición. Pearson Educación. México.

Q.F. Juan J. León Cam <jjleon @ lamolina.edu.pe>
Dpto. de Química. Universidad Nacional Agraria La Molina.

lunes, 9 de mayo de 2011

BUNSEN: DEL MECHERO AL ESPECTROSCOPIO


En 1860 Bunsen, trabajando con Gustav Kirchhoff, descubrió dos metales alcalinos, el cesio y el rubidio, con la ayuda del espectroscopio que habían inventado el año anterior. Este hecho inauguró una era para encontrar nuevos elementos. Los primeros 50 elementos químicos hallados, más allá de los conocidos desde tiempos antiguos, fueron el producto de reacciones químicas o liberados por electrólisis. Desde 1860 la búsqueda se centró en los que se encontraban en muy pequeñas cantidades, los denominados “trazas”. Los mismos solamente podían ser detectados con la ayuda de instrumentos especializados como el espectroscopio inventado por Bunsen y Kirchhoff.

Bunsen, que era hijo de un profesor de lenguas modernas de la Universidad de Göttingen, obtuvo su doctorado en 1830. Más tarde consiguió una beca para viajar durante tres años visitando fábricas, sitios de interés geológico y laboratorios de investigación famosos como el de Gay-Lussac en París. En sus comienzos realizó investigaciones en química orgánica lo que le costó su ojo izquierdo a raíz de un accidente (un compuesto de arsénico, el cianuro de cacodilo, explotó y las proyecciones lo alcanzaron). Posteriormente y durante toda su carrera estuvo muy interesado en asuntos relacionados con la geología. En una ocasión realizó la temeraria determinación de la temperatura del agua del Gran Geyser de Islandia, justo antes de su erupción.

Bunsen y Kirchhoff, que era físico recibido en Königsberg, se conocieron y se convirtieron en amigos en 1851, cuando el primero permaneció durante todo el año en la Universidad de Breslau donde Kirchhoff también enseñaba. En 1852 fue trasladado a la Universidad de Heidelberg donde una vez instalado hizo arreglos para que Kirchhoff fuera invitado a radicarse allí.

El trabajo más importante de Bunsen fue el desarrollo de varias técnicas utilizadas en la separación, identificación y determinación de propiedades de las sustancias. También introdujo mejoras en las baterías químicas utilizadas para aislar cantidades apreciables de metales puros. Además, inventó del mechero a gas que lleva su nombre y lo utilizó en la realización de ensayos de llama de metales y sales. La llama no luminosa del mechero no interfería con el ensayo pues todo el color observado se debía exclusivamente al metal o sal que se estudiaba. Esta línea de trabajo fue la que condujo al invento del espectroscopio.


Fue Kirchhoff quien sugirió que los colores parecidos de la llama podían ser diferenciados mediante el uso de un prisma; es decir, observando la luz emitida después de atravesar el prisma. Cuando iluminaba con una luz brillante, la llama coloreada por la emisión de un metal o una sal, las líneas oscuras del espectro de absorción de la luz correspondían a las longitudes de onda de las líneas características del espectro de emisión del mismo material.

Bunsen permaneció los últimos 40 años de su carrera en Heidelberg, durante ese tiempo tuvo numerosos discípulos entre los que se cuentan Meyer y Mendeleev.

BIBLIOGRAFÍA
1.     BOTTANI, E. ODETTI, H. (2006). Química General (2da Edición). Centro de Publicaciones. Universidad Nacional del Litoral.

2.     CHANG, RAYMOND. Química. Sétima Edición. Mc Graw Hill.2002.

Dr. Héctor Santiago Odetti <hodetti @ fbcb.unl.edu.ar>
Dpto. de Química General e Inorgánica. Facultad de Bioquímica y 
Ciencias Biológicas. Universidad Nacional del Litoral. ARGENTINA.

lunes, 2 de mayo de 2011

VITAMINA "C" O "ANTIESCORBUTO"

Desde el año 1000 a.c. habían informes referentes al “escorbuto”, enfermedad que afecta a quienes consumen dietas pobres en verduras frescas y frutas, como los marinos que navegan durante largos periodos. Por esta causa murió más de la mitad de la tripulación del explorador portugués Vasco da Gama durante su viaje de 2 años alrededor del Cabo de Nueva Esperanza (1497-1499). En 1735 Joseph Lind demostró que los marineros que consumían frutas cítricas, nunca desarrollaban escorbuto.

El ácido ascórbico o vitamina C (en latín “ascórbico” significa “sin escorbuto”) fue aislada por primera vez en 1928. Su estructura fue establecida en 1933 por E. L. Hirst y ese mismo año, fue sintetizada independientemente por W. Haworth (Premio Nobel 1937) y por T. Reichstein. Es un ácido poli-hidroxilado e insaturado, que se presenta en la forma abierta y cíclica (g-lactónica). Es muy susceptible de ser oxidado (a ácido dehidro-ascórbico) o reducido, por lo que participa en reacciones biológicas redox.


Las plantas y la mayoría de vertebrados la sintetizan a partir de la glucosa. Los humanos, monos y cobayos no pueden sintetizarla, por lo que deben obtenerla de sus alimentos. La cantidad necesaria para prevenir el escorbuto es de 6,5 a 10 mg por día. Si la dieta carece de esta vitamina aparece el escorbuto, enfermedad caracterizada por hemorragias nasales, anemia, dolor de huesos y músculos, articulaciones inflamadas, sangrado de encías y piel, formación de hematomas, disminución de la resistencia a las infecciones, etc. Fue la primera enfermedad que se trató ajustando la dieta.

Las 2 principales funciones en las que participa la vitamina C son: a) durante la síntesis del colágeno (proteína estructural de la piel, tendones, tejido conectivo y huesos), oxida los aminoácidos prolina y lisina transformándolos en hidroxi-prolina y hidroxi-lisina; b) incrementa la absorción del hierro en el intestino, al reducir el Fe3+ de los alimentos a Fe2+ más fácil de absorber.

La vitamina C ayuda a prevenir el resfrío común y otras infecciones. Las frutas cítricas y las verduras frescas (fresas, col, pimiento, brócoli, tomates, papas, etc.) son una buena fuente de ella, pero en los últimos años se encontró que el Camu camu (Myrciaria dubia), una fruta de la Amazonía peruana tiene una contenido extraordinariamente alto (unas 50 veces mayor que los cítricos).

Contenido de vitamina “C” (mg/100 g) de algunos alimentos
Camu camu
Brócoli
Fresa
Naranja dulce
Guayaba
Limón
2780
110
60
60
60
50
Papaya
Plátano
Toronja
Lima
Yuca amarilla
Camote
46
43
40
40
36,3
25
Piña
Tomate
Papa blanca
Zanahoria
Cocona
Leche entera
20
20
14
6
4,2
1,5

Por ser hidrosoluble e inestable al calor un considerable porcentaje de ella se pierde al cocinar los alimentos. Si el alimento se cocina en agua y luego ésta se escurre, se pierden las vitaminas hidrosolubles, entre ellas la vitamina C. También se pierde gran parte durante el enlatado de cítricos pero se conserva en las frutas congeladas. 


Actualmente es sintetizada a partir de glucosa, mediante un procedimiento químico y biotecnológico, con la participación del Acetobacter suboxydans (un microorganismo). Junto con la vitamina E son consideradas los mejores anti-oxidantes, neutralizan los radicales libres generados en nuestro organismo evitando que éstos produzcan reacciones que pueden ser dañinas. En la década de 1970 Linus Pauling (dos veces ganador del Premio Nobel en 1954 el de Química y en 1963 el de la Paz) recomendó la vitamina C como un potente protector contra infecciones virales y cáncer.

BIBLIOGRAFÍA
1.      YURKANIS BRUICE, PAULA (2008). Química Orgánica. 5º Edición. Pearson Educación.
2.      Mc. MURRAY JOHN (2004). Química Orgánica. 6º Edición. Thompson Editores. México D.F.

Q.F. Juan J. León Cam <jjleon @ la molina.edu.pe>
Dpto. de Química. Universidad Nacional Agraria La Molina.